La posición es uno de los elementos más críticos en la estrategia del póker. En el póker de mesa, la posición de un jugador determina el orden en el que actúa durante cada ronda de apuestas. Los jugadores que actúan más tarde en la ronda tienen una ventaja informativa significativa, ya que pueden ver las acciones de otros jugadores antes de tomar sus propias decisiones.
Existen tres categorías principales de posición: temprana (primeros en actuar), intermedia y tardía (última en actuar). Los jugadores en posición tardía pueden permitirse jugar más manos y con rangos más amplios, mientras que los jugadores en posición temprana deben ser más selectivos y conservadores con sus selecciones de manos iniciales.
Comprender la dinámica posicional permite optimizar el rango de manos que juegas en cada situación. Un buen jugador ajusta constantemente su estrategia basándose en su posición relativa a la ciega grande.